El poder del orgullo por la discapacidad
Muchos jóvenes se enfrentan a problemas de autoestima. Para los adolescentes, esta es la etapa en la que se va forjando la identidad y se busca el lugar en el que encajan. Tu cuerpo ha cambiado, tanto por dentro como por fuera, y eso puede hacer que te sientas incómodo o cohibido por tu aspecto. Aparte de eso, hay otras razones por las que los jóvenes pueden sufrir una baja autoestima, desde nuestra cultura de compararnos con los demás en las redes sociales o la televisión hasta la presión por encajar en grupos sociales, pasando por traumas o críticas del pasado, entre otras cosas.
Si eres un joven con discapacidad, es posible que sientas que tu diferencia es algo de lo que avergonzarte, o que te preocupe que, si la gente se entera de tu discapacidad, te traten de forma diferente. Estos sentimientos también pueden contribuir a una baja autoestima.
Si algo de esto te suena familiar, o si a menudo te sientes mal contigo mismo o tienes baja autoestima, no estás solo.
Pero hay algo que siempre debes tener presente cuando empieces a sentir que esa baja autoestima asoma su fea cabeza: aportas muchas cosas buenas a este mundo.
Las diferentes perspectivas dan lugar a mejores soluciones
Es cierto, ¡y no somos solo nosotros quienes lo decimos! Las investigaciones demuestran que las personas con discapacidad enriquecen la sociedad aportando nuevas perspectivas y soluciones creativas; esto se debe, a menudo, a que han tenido que desenvolverse en un mundo que no se diseñó pensando en ellas. En el lugar de trabajo, las personas con discapacidad suelen permanecer más tiempo en sus puestos de trabajo, presentan mejores índices de seguridad y tienen una mayor productividad que las personas sin discapacidad. Suelen ser buenas resolviendo problemas, se muestran resilientes ante los cambios y tienen una gran capacidad de empatía.
Un estudio reveló que la mayoría de las personas con discapacidad destacan por cinco características: el amor por el aprendizaje, la honestidad, el aprecio por la belleza y la excelencia, la amabilidad y la equidad.
Además, los activistas por los derechos de las personas con discapacidad han inspirado algunas de las mayores innovaciones de la actualidad, desde las barras de apoyo en los baños y las duchas hasta los subtítulos en la televisión, entre muchas otras. Sus experiencias vitales les ayudaron a ver las cosas desde una nueva perspectiva, lo que inspiró cambios realmente importantes en la sociedad.
Entre ellos se encuentra uno de los presidentes más grandes y respetados de nuestro país, Franklin D. Roosevelt, quien contrajo la poliomielitis a los 39 años y, como consecuencia, quedó paralítico y tuvo que utilizar una silla de ruedas durante toda su presidencia. Roosevelt, que hablaba abiertamente de su discapacidad, es recordado por los numerosos cambios que llevó a cabo para ayudar a Estados Unidos a recuperarse de la Gran Depresión mediante la puesta en marcha del New Deal, así como por contribuir a que Estados Unidos y sus aliados ganaran la Segunda Guerra Mundial. Se dice que cuando su esposa, Eleanor Roosevelt, cuando le preguntaron por qué había hecho tanto por su país a pesar de su discapacidad, ella respondió: «¡No, no, no! Él hizo esas cosas…» porque su discapacidad».
A menudo, las personas pueden desarrollar fortalezas porque de sus discapacidades. Por ejemplo, las personas con ceguera o baja visión pueden experimentar una intensificación de sus otros sentidos, lo que les convierte en excelentes oyentes. Las personas con TDAH pueden descubrir que su necesidad de cambiar frecuentemente de tarea se convierte en una fortaleza cuando tienen que realizar varias tareas a la vez en el trabajo, y la energía que aportan puede beneficiar a todos los que les rodean. Y las personas con discapacidades físicas suelen mostrar una notable capacidad para resolver problemas.
En otras palabras, tu discapacidad es solo una parte de quién eres, pero también te hace especial y te aporta cualidades que quizá no habías tenido en cuenta antes.
Por qué es importante el orgullo por la discapacidad
Tener confianza y sentirte orgulloso de quién eres te hace sentir bien, y eso contribuye a una mejor salud mental. Un estudio de investigación Se ha constatado que reconocer tu condición de persona con discapacidad —es decir, aceptarla y hablar abiertamente de ella— se asocia con menores niveles de ansiedad y depresión. Además, te ayuda a sentirte parte de una comunidad.
LeDerick Horne es poeta, conferenciante y defensor de la comunidad de personas con discapacidad. También es autor de un libro, Empoderar a los estudiantes con discapacidades ocultas: un camino hacia el orgullo y el éxito. En el libro y en sus charlas, comparte lo que él denomina «el camino hacia el orgullo por la discapacidad», y ese camino consta de los siguientes pasos:
- Aceptación de la discapacidad: Esto implica comprender el diagnóstico y los retos que plantea, pero también ser consciente de que no es más que una parte de la persona en su conjunto. Además, empiezan a ver sus puntos fuertes y sus cualidades únicas, que también forman parte de su identidad.
- Revelación de información personal: Una vez que la persona ha aceptado su discapacidad, es el momento de hablar abiertamente de ella y compartirla para que quienes la rodean puedan comprenderla plenamente, experimentar el placer de mostrarse tal y como es ante los demás y solicitar legalmente cualquier apoyo o servicio que necesite.
- Uso de ayudas y adaptaciones: Muchas personas con discapacidad temen que, al solicitar adaptaciones, den la impresión de ser demasiado dependientes o incapaces, o que, como consecuencia, se les nieguen oportunidades o se enfrenten al estigma. Solicitar y utilizar ayudas te permite trabajar de forma más inteligente, no más dura, para que puedas tener las mejores posibilidades de éxito; eso es un paso hacia el orgullo por la discapacidad. Negarte la ayuda que necesitas solo te hace retroceder.
- Autodefensa: Una vez que te sientas con la seguridad necesaria para hablar abiertamente de tu discapacidad y recurrir a los apoyos que necesitas, podrás defenderte a ti mismo y tu derecho a tomar tus propias decisiones y a que se satisfagan tus necesidades. Cuando defiendes tus propios intereses, demuestras confianza en ti mismo; estás diciendo: «Mis palabras importan y merezco que se me escuche».
- Conectando con la comunidad de personas con discapacidad: Al relacionarte con otras personas con discapacidad, puedes empezar a sentir que no estás solo y que hay otras personas que han pasado por algunos de los mismos retos que tú. También resulta útil relacionarte con personas mayores —especialmente con modelos a seguir, personas influyentes y compañeros de trabajo— que puedan compartir contigo la sabiduría adquirida al superar sus propias dificultades o ayudarte a ver lo que es posible en tu propia vida.
- Orgullo por la discapacidad: Este es el último paso del camino, el momento en el que puedes aceptar tu discapacidad como una parte más de lo que te hace ser TÚ, y en el que puedes decir de verdad que te sientes bien contigo mismo.
Orgullo Nacional por la Discapacidad
Cada mes de julio celebramos el Mes del Orgullo de las Personas con Discapacidad para conmemorar la aprobación de la Ley de Estadounidenses con Discapacidad (ADA), una ley histórica para la accesibilidad y la inclusión en EE. UU. Como parte de la celebración, se utiliza una bandera que tiene un gran significado para la comunidad de personas con discapacidad. La bandera, creada en 2019 por Ann Magill, una escritora que padece parálisis cerebral, presenta seis franjas de colores que discurren en diagonal sobre un fondo negro. Esto es lo que simbolizan esos colores:
- Rojo: discapacidades físicas
- Oro: neurodiversidad
- Blanco: discapacidades invisibles y afecciones sin diagnosticar
- Azul: discapacidades emocionales y psiquiátricas
- Verde: discapacidades sensoriales, como la sordera, la ceguera y otras discapacidades sensoriales
- Fondo negro difuminado: luto y rabia por las víctimas de la violencia y los abusos por motivos de discapacidad
Se invita a todos los estadounidenses a mostrar su orgullo por la discapacidad, que celebra la identidad y la comunidad de las personas con discapacidad y reconoce la cultura y el liderazgo que existen en este ámbito. Este mes trata de aceptar quién eres según tus propios términos, celebrar tus derechos a la igualdad de acceso y a adaptaciones justas, y experimentar la alegría de formar parte de una comunidad y un movimiento que lucha contra la discriminación por motivos de discapacidad y en el que nos apoyamos mutuamente, esforzándonos constantemente por cuestionar los estereotipos y por recibir un trato justo.
La forma de celebrarlo depende de ti, ya sea en privado, por tu cuenta, o en compañía de otras personas. Puedes aprovechar este mes para promover cambios, ponerte en contacto con otras personas para apoyo entre iguales, participar en eventos como carreras en silla de ruedas o festivales, compartir mensajes de sensibilización o apoyo en las redes sociales, o cualquier otra cosa que te parezca adecuada.
Estar orgulloso de quién eres y de todo lo que te hace único es importante para tu salud mental, y puede darte fuerza a medida que te vas haciendo adulto. No siempre es fácil: todo el mundo tiene momentos en los que se siente mal consigo mismo. Pero recuerda que no estás solo. Hay toda una comunidad ahí fuera que te apoya y cree en ti.